viernes, 2 de diciembre de 2011

La lucha por los derechos de las mujeres.





Las mujeres a través  de los años han luchado por la igualdad, ya que la mayoría de las sociedades las consideraban inferiores, su educación desde niñas consistía en lograr hacer bien las cosas  domésticas ya que sus tareas diarias se limitaban al cuidado del hogar y de la familia, siempre estaban sujetas a la autoridad de sus padres, y después a la de su marido.   




 La iglesia católica repetía a menudo la analogía (parecido) de que el esposo era a la esposa lo que  cristo a su Iglesia para señalar los caminos  adecuados de respeto y obediencia. Representaba a la mujer como alguien débil, la Iglesia afirmaba que la conservación  de la inocencia, la sumisión a la autoridad, eran los mejores guardianes de la mujer contra la contaminación terrenal.


De este modo quedaban excluidas, quedando al mando exclusivamente  los hombres.

Aunque el número de mujeres en el mundo es igual o mayor al de los hombres, durante milenios la mujer ha ocupado el segundo lugar en la historia. Ya sea en campos como las creaciones literarias o las ciencias, pocas mujeres han alcanzado la gloria, sin embargo la fama y la notoriedad han sido casi constantemente patrimonio (herencia)  de los hombres.
Pero poco a poco la situación fue cambiando, esto se dio a partir de la Revolución Francesa (1789) y las demás revoluciones  que propusieron como objetivo central, la igualdad, libertades y derechos políticos.
Pero hubo una gran contradicción que fue la que marco la primera lucha del feminismo ya que, las libertades, los derechos y la igualdad  que habían sido las conquistas de las revoluciones liberales no tomaron en cuenta a la mujer. Los derechos del hombre y del ciudadano, que proclamaba, la Revolución Francesa se referían solamente al “hombre” no a los seres humanos.
A partir de ese momento, en Europa y Norteamérica se inició un movimiento, el feminismo, que lucha por la igualdad de la mujer y su liberación. Durante ese periodo, el principal objetivo del movimiento fue el obtener el  derecho del voto.
En otros países antes que en México la mujer tuvo este derecho, Inglaterra lo dio en 1918, Alemania y Canadá al año siguiente, y Estados Unidos en 1920. Ecuador fue el primer país latinoamericano en donde las mujeres votaron desde 1929, Brasil y Uruguay establecieron el voto femenino en 1932, y Argentina en 1947.
Algunas autoridades del gobierno alegaban como razón principal para negar el voto a las mujeres el temor de un fuerte retorno al catolicismo; se decía que alguien había dejado caer este pronóstico: “si logran su objetivo, pronto tendremos un obispo de presidente”. El partido gobernante, afirmando que las mujeres no deberían tener derecho al voto hasta que estuvieran “debidamente preparadas por su esfuerzo social y educativo”. Contradictoriamente, los dirigentes de la Iglesia apoyaban  estos sentimientos. Pese a los años de movilizaciones femeninas a favor de la Iglesia, la jerarquía de la Iglesia condenaba el voto femenino, si llegaba a aprobarse, como una “necesidad desafortunada”, y el clero católico manifestaba sus dudas de que la mayoría de las mexicanas tuvieran la educación suficiente para asumir esta responsabilidad.
Pero ellas siguieron insistiendo hasta que en nuestro país, fue reformado el artículo 115 constitucional (1943) y las mujeres adquirieron el derecho a votar y ser candidatas en las elecciones municipales. En 1953, se extendió ese derecho a las elecciones federales.
Las mujeres para lograr esto el 27 de julio de 1945  celebraron en la Arena México un mitin (reunión) para apoyar al candidato Miguel Alemán, donde el candidato afirmo:                    


“Pensemos  que para puestos de elección popular en el municipio libre base de nuestra organización política la mujer tiene un sitio que le está esperando, porque la organización mundial es la que tiene más contacto con los intereses de la familia y la que debe más atención  a las necesidades del hogar  y de la infancia. Para ese fin promoveremos oportunamente la reforma constitucional adecuada”.
La respuesta de las mujeres asistentes fue contada en un artículo de la prensa: “una ensordecedora ovación acogió el discurso del licenciado Miguel Alemán, lo que se interpretó como la aprobación de las feministas a los conceptos expuestos por el candidato”.

Al tomar el poder, Miguel Alemán envió al congreso la iniciativa para modificar la fracción I del artículo 115, y el 17 de febrero del 47 se publicó en el Diario Oficial el texto de la reforma: “Cada municipio será  administrado por un ayuntamiento de elección popular directa y no habrá ninguna autoridad intermedia entre este y el gobierno del estado. En las elecciones municipales participara las mujeres en igualdad de condición que los varones, con el derecho de votar y ser votadas.
Las mujeres comenzaron a participar activamente en la vida política. Las condiciones eran favorables no solo en el nivel nacional, sino también en el internacional. Comenzaba a considerarse como signo de democracia la concesión (otorgamiento) de los derechos  políticos a la mujer y México no quería dar una imagen contraria. En muchos países latinoamericanos la mujer ya tenía derecho a votar   y ese antecedente presionaba al gobierno mexicano que tenía que apresurarse a tomar la medida.
El 1 de diciembre de 1952, en la ceremonia de toma de posesión, Ruiz Cortines dijo: “Yo promuevo ante Vuestra Soberanía las reformas legales permitentes para que disfrute la mujer de los mismo derechos políticos que el hombre”.
Al día siguiente envió la iniciativa que proponía el siguiente texto del artículo 34:
Son ciudadanos de la Republica los varones y las mujeres que, teniendo la calidad de mexicanos reúnan además los siguientes requisitos:
I.- Haber  cumplido 18 años siendo casados y 21 si no lo son.
II.- Tener un modo honesto de vivir.
El trámite siguió  su curso legal y el 17 de octubre de 1953, la reforma se publicó en el Diario Oficial con el texto propuesto por Ruiz Cortines. La mujer, al fin, había alcanzado el derecho de votar y ser votada. 
El sufragio (voto) femenino significa también el reconocimiento a la igualdad en la participación política, el que cada mujer pueda decidir sobre su vida, y además acepta la posibilidad de la elección de mujeres para estar en cargos de representación pública, derecho ejercido anteriormente sólo por hombres.  
Cuando la historia  se refiere a los movimientos sociales femeninos presentan solo a aquellas mujeres que han sobresalido y refuerza las características femeninas que al estado mexicano le interesa conservar: la  dedicación a su casa, a la familia y a los hijos, la sumisión y la abnegación. 

El feminismo ha sido un movimiento de lucha emprendida por las mujeres para conseguir sus derechos. Aunque la movilización a favor del voto, haya sido uno de sus objetivos más importantes. El feminismo también exige demandas sociales como la eliminación de la discriminación para las mujeres, el acceso a la educación o la mejora de esta, también la capacitación profesional y la apertura de nuevos horizontes laborales, como al trabajo bien remunerado, etc…



La vida de la gran mayoría de las mujeres a partir de los años 50  ha ido mejorando, uno de los cambios  más importante  es el aumento en nivel educativo de las mujeres. Pero aún falta camino por recorrer la igualdad entre hombres y mujeres es algo que se tiene que fomentar siempre.